CONTEXTO

PARA DEJAR DE "NORMALIZAR" LA ACTUAL ATMÓSFERA SOCIAL ENVENENADA DE CRUELDAD

 

 


El cine es un reflejo del proceso individual y social de los seres humanos.  Habitualmente, las visiones del futuro reflejadas en el cine se dejan llevar por el fatalismo, los prejuicios, el clima violento dominante o la simple proyección mecánica del pasado hacia adelante; es decir, sin cuestionar los mitos y paradigmas epocales en los que vivimos encerrados. Pero también muchas “creaciones” atienden a la propaganda y apología de los “valores” del sistema inhumano y violento actual que solo reconoce el poder del dinero.

Los defensores de este tipo de fatalismos niegan la posibilidad de apertura de nuevos caminos, presionando a quienes se salgan de “lo razonable” tildándolos de ilusos, utópicos y todo tipo de descalificativos en el mejor de los casos o utilizando todo tipo de recursos para silenciarlos la mayoría de las veces.

Pero si hay algo propio del ser humano es su posibilidad de rebelarse frente a los límites de cada momento, pese a los “imposibles” y las dificultades de la época. La historia nos demuestra cómo lo imposible solo tarda un poco más en conseguirse, y que solo es preciso que alguien que rompió la barrera, representando lo imposible, ponga su intención para lograrlo. Un acto de rebelión que seguro resulta muy familiar para quienes acometen tareas verdaderamente creativas.

Hoy ya muchos más reconocen el desastre de las guerras y en general de la violencia en sus diferentes manifestaciones (v. física, v. económica, v. racial, v. sexual, v. religiosa, v. psicológica, v. moral), pero, sin embargo, muy pocos creen posible acabar con esta lacra. Efectivamente creemos que se experimenta como algo inalcanzable para quien no se mueve en esa dirección, pero permitan que lo dudemos quienes trabajamos dando una oportunidad a la paz e intentamos abrir nuevos caminos desde la experiencia cotidiana, aprendiendo a resistir la violencia dentro y fuera de nosotros, dando respuestas no-violentas por pura coherencia con nosotros mismos y con los demás.

Actualmente la cultura de la violencia se enseña y difunde por todos los medios como algo inherente al ser humano. En el cine, en particular, se enmascara con el eufemismo malintencionado de cine de “acción”, en su intento de "normalizar" las respuestas violentas como única solución a los conflictos. Una muestra del envenenamiento de crueldad de la atmósfera social en la que vivimos inmersos, como advertía Silo en su exposición en Parque La Reja (Argentina) en 2005:

"Porque la atmósfera social está envenenada de crueldad, nuestras relaciones personales se hacen cada día más crueles y el trato que se da uno a sí mismo es también cada vez más cruel.
Los grandes miedos del ser humano impiden dar a la vida una dirección querida y con significado.
Los temores a la pobreza, a la soledad, a la enfermedad y a la muerte se conjugan y fortalecen en la sociedad, en los grupos humanos y en los individuos..".

 

Pero a pesar de todo, frente a esa dirección desintegradora, nuevamente surge por necesidad una tremenda fuerza en nosotros que nos lleva a desobedecer la "dictadura" de la violencia, a cuestionar su "eficacia", a denunciar sus efectos e intereses y a elegir una respuesta que la supera. Ese proceso de cambio que vive el ser humano en la dirección de la noviolencia, también se reflejará tarde o temprano en el cine, y para ello abrimos este nuevo espacio que ayude a tomar conciencia.

 

 

Podemos elegir mostrar la cultura de la no-violencia que se hace hueco en nosotros


Demos una oportunidad a la paz y evitemos la catástrofe en el futuro.

 

 

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